Cocas de Dacsa sin glúten

Saludos a tod@s!. Espero que muchos de vosotros estéis aprovechando las vacaciones para experimentar en la cocina y probar cosas nuevas -sobre todo los que disponéis de poco tiempo para hacerlo-. Nosotros seguimos con nuestra obsesión en la cocina: preparar cualquier plato apto para casi todos ya sean tradicionales o de vanguardia.

En mitad de una conversación con nuestra tía Carmen recordamos una receta que nos preparo hace unos años -cuando aún no conocíamos mi intolerancia al glúten-. Hablando del calor, de las pocas ganas que hay de meterse en la cocina a preparar platos calientes, se nos encendió la bombilla: Cocas de Dacsa (en valenciano Coques de Dacsa).

Se trata de un plato tradicional de algunos pueblos de la provincia de Valencia -zona en la que vivió varios años antes de volver a Vigo- muy apetecible en cualquier época del año y en especial en verano. Nosotros nos hemos limitado a cambiar la harina -como siempre- y no nos han quedado nada mal; además, al comerse como si fuera un crep o bocadillo a los niños les han encantado.

Ingredientes para la masa:

1 vaso de agua tibia

2 cucharadas de aceite

una pizca de sal

una puntita de impulsor (Natur Improver)

media cucharadita (café) de bicarbonato

Harina base (Natur Improver) la que admita

 

 

Ingredientes para el relleno:

Huevos duros rallados

pepinillos, aceitunas verdes sin hueso, anchoas

atún

queso fresco y miel

 

El procedimiento es muy sencillo: preparamos la masa con el método tradicional -como si fuéramos a hacer pan- y la dejamos reposar 30 minutos. Repartimos la masa en porciones que amasaremos y daremos forma de tortita -con un tamaño similar a las tortitas hojaldradas de anís-. Con un tenedor las pincharemos para que que no se formen pompas. Se fríen en aceite de oliva y se dejan reposar en papel absorvente. Una vez frías ya estarán listas para comer: las rellenamos con los ingredientes que queramos, enrrollamos y a comer. ¡Que las disfrutéis!.

 

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Conejo agridulce sin gluten

El conejo es una carne baja en grasas, muy sano, pero tiene un inconveniente: es difícil dar con una receta -que no sean las más tradicionales- para que no quede seco y duro. El otro día me acordé del cerdo agridulce que sirven en los restaurantes chinos -plato que no puedo consumir- y pensé en cocinar el conejo de una manera similar. Pues bien, nos pusimos manos a la obra y el resultado fue bastante bueno: jugoso, meloso, diferente y muy fácil. Para degustar este rico plato, necesitaremos…

1 conejo limpio y troceado

pasas, laurel, pimienta negra, sal y piñones

2 cucharadas de azúcar moreno integral de caña

2 cucharadas de Harina Base Natur Improver

1 vaso de caldo de ave

1 copita de vino blanco

2 cucharadas de miel

Empezamos dorando el conejo salpimentado en aceite de oliva bien caliente. Cuando esté listo lo sacamos y lo dejamos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Retiramos prácticamente todo el aceite en el que hemos cocinado el conejo y agregamos las pasas, el laurel y los piñones. A continuación añadimos el laurel y el vino blanco que dejaremos reducir unos segundos antes de incorporar el caldo de ave. Incorporamos de nuevo el conejo a la cazuela y lo rociaremos con la harina, la miel y el azúcar. Iremos moviendo el contenido de la cazuela para que la salsa ligue con la harina -como cuando preparamos un pil-pil- y en cinco minutos -a fuego medio/lento- tendremos listo el plato. Os animo a que los probéis y nos contéis como os ha quedado. ¡Espero vuestros comentarios!.